Hoy os traigo un juego que ideado yo. Existen muchos juegos en los que, a partir de ciertas imágenes, tienes que hacer cosas en función de lo que te evoque. He tomado esa premisa y la he adaptado. Aún es una proyecto en desarrollo, pero os lo comparto.
El nombre que le he puesto por el momento es: imágenes de fantasía.
Es un juego de cartas que se puede jugar en pareja o en grupos, y tiene muchas variedades. Os contaré algunas de las que he pensado. Necesitamos una baraja. Yo he elaborado este prototipo con ciertas imágenes. El significado de la carta se lo dará cada persona, en base a lo que le traiga a la mente. No deben leerse de manera literal. El objetivo es estimular la imaginación. Por ejemplo, en una carta hay ropa. Esto puede significar que hay que ponerse algún tipo de prenda; o quitarse total o parcialmente la ropa puesta; o quitársela a otra persona… La carta que tiene una pista de atletismo puede significar que se puede mantener relaciones mientras ve un partido, hacer deporte sin ropa, tener una jornada maratoniana de sexo, hacer un roll play de entrenador y deportista… La carta del coche puede implicar hacerlo dentro de uno, mientras se conduce, hacer un viaje a algún sitio… Como podéis comprobar, hay infinidad de opciones.




Primera opción de juego: ordeno y mando. Una persona (de la pareja o el grupo) tiene en su poder la baraja. Irá sacando cartas y montando una historia/fantasía, que alguien debe cumplir. Una vez se haya cumplido, la baraja cambia a otra persona. La historia puede tener 3, 4, 5… cuantas más cartas, más compleja y fantasiosa será la historia, pero también más difícil de llevar a cabo.
Segunda opción de juego: colaborativa. Se reparten las cartas entre todos los participantes. Secuencialmente cada jugador irá poniendo una carta y añadiendo un componente a la fantasía, que finalmente debe ser llevada a cabo.
Tercera opción: descartes. Se reparten las cartas entre todos los participantes. El primero forma una fantasía con algunas cartas. El resto podrán ir sustituyendo alguna de las cartas, y modificando la fantasía, en base a sus gustos. Cada carta sustituida ya no puede ser movida de nuevo.
Cuarta opción: a ciegas. En este caso, de nuevo hay que formar una fantasía, pero las cartas no se reparten. Se van cogiendo una a una del mazo de cartas, y hay que jugar con el significado de las cartas para conseguir la fantasía.
Como veis, no es un juego complejo y puede tener infinitas variantes: el número de jugadoras, el número de cartas de la fantasía, la forma de sacar las cartas, el nivel de perversión, etc. La mayoría de juegos que conozco tienen esa particularidad. Se pueden ir adaptando al grupo de jugadores para que todos disfruten.
Comentaba al principio que el objetivo es estimular la imaginación. Lo importante de la partida es el camino que se recorre. No tiene como misión sacar las cartas y pasar a los genitales enseguida. Hay que poner a fuego lento la partida. Se puede empezar con poquitas cartas y tanteando los gustos de los participantes, haciendo fantasías ligeras que no hay que ir cumpliendo. Poco a poco, se puede ir entrando en las zonas oscuras y perversas de cada jugador, hasta conseguir una auténtica fantasía que apasione a todos. Pero si por el camino, el ambiente se ha caldeado tanto que el juego queda a un lado, también habrá cumplido su misión.
A este juego se puede jugar con cualquier baraja. Con una española puedes hacer una lista con los números de las cartas y escribir en una lista su «dibujo». También puedes hacerlo e imprimirlo con un ordenador, o con este tipo de cartas que se venden en Amazon y permiten pintar/borrar en ellas.
En definitiva, no hay motivos para no jugar. Es adaptable para cualquier situación, así que ya sabéis… ¡A jugar!